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El hogar es mucho mΓ‘s que el lugar donde vivimos. Guarda nuestra historia, nuestros encuentros, nuestras emociones y todo aquello que hemos compartido entre sus paredes.


A veces, sin saber exactamente por quΓ©, dejamos de sentir la misma tranquilidad. El descanso cambia, aparecen tensiones o simplemente sentimos que el ambiente ya no es el mismo.


Durante la armonizaciΓ³n, quienes habitan la vivienda participan del encuentro desde un lugar tranquilo. En esta experiencia espiritual, la presencia de Dios, la Virgen MarΓ­a y los Santos ArcΓ‘ngeles acompaΓ±a aquello que necesita ser reconocido y entregado a la luz.


En ocasiones surgen recuerdos, emociones o sensaciones relacionadas con situaciones vividas allΓ­: conflictos, duelos o acontecimientos del pasado. TambiΓ©n hay personas que sienten que ciertas cargas no les pertenecen. Yo no determino lo que surge; todo se entrega a Dios.


DespuΓ©s del encuentro, algunas familias describen una sensaciΓ³n difΓ­cil de expresar con palabras. Una frase que he escuchado mΓ‘s de una vez es: β€œ Ahora se puede respirar”. Cuando la serenidad regresa al hogar, tambiΓ©n cambia la manera de habitarlo