Quién soy yo

Mi nombre es María Zoraida,

pero mi nombre no determina lo que aquí sucede en realidad. Yo no soy la sanadora. Soy solamente una vasija vacía, un canal por donde el Cielo puede descender cuando hay fe, humildad y entrega.

Nesjlatis no nació de una idea humana. Fue recibido del Cielo. Una palabra que no puede traducirse, pero que vibra como un altar de luz, donde el alma puede volver a respirar y la energía divina puede fluir libremente.

No he estudiado técnicas ni he aprendido fórmulas. Todo lo que hago me ha sido enseñado desde lo alto: por el Señor Jesucristo, por Dios Padre Todopoderoso, por la Santísima Virgen María y por los siete Arcángeles que aparecen cuando el alma está preparada.

La llamada que me alcanzó

Desde mi infancia estuve rodeada de ausencia. No tuve una madre cerca, ni un padre que me abrazara. Mi juventud fue soledad, rechazo, silencio. Pero en medio de todo aquello, Él ya cuidaba de mí.

Aunque yo no lo sabía, el Señor me había marcado con una llamada. Y un día habló con fuerza en mi alma: «Es ahora».

No fue una voz audible. Fue una certeza profunda. Una luz que se encendió. Una fuerza que me llevó a decir: «Heme aquí».